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INDUSTRIA
EN LAMPA

Ubicación
Lampa, RM, Chile

Área

Oficinas: 640 m2, Galpón: 1895 m2

Año Construcción
2004 - 2005

Fotografías

Guy Wenborne

En un taller de Teodoro Fernández -profesor de la Escuela de Arquitectura de la PUCCH-, un alumno necesitaba algún tipo de mecanismo, y lo quería inventar, pero él  le dijo que usara una pieza que ya había resuelto el problema, estaba ahí para el proyecto.

 

En la intuición de la obra, podríamos decir, se queda entre lo original del cada vez y la heredad cultural y tecnológica.

 

En esto la obra es con la infraestructura, tiene que ver con una preexistencia de los sistemas constructivos, con los materiales, con el territorio, con los maestros que la levantan.  No con las solas leyes de la física. Se emplaza en un territorio cultural y político.

 

El programa del proyecto es un edificio de oficinas y comedor, que el cliente pedía en una construcción sólida. Por sólido se daba como alternativa la albañilería confinada, principalmente por su bajo costo. Por otra parte las estructuras metálicas se privilegiarían ya que la empresa elabora estructuras para procesos industriales.

 

El proyecto considera un galpón para fabricación y montaje de equipos. Para atenuar los ruidos de los trabajos que albergará, se separa de las oficinas: son dos edificios alineados en el sitio.

 

La placa de hormigón prefabricado, usada por la oficina de arquitectura del profesor Fernández para el Gimnasio del Colegio Calassanz, competía en precio con la albañilería confinada, y se toma como principio constructivo que se adecuará para el edificio.

 

Por otro lado, la estructura metálica cerrada por un muro cortina, se podría tomar como un principio para toda oficina.

 

El terreno, próximo a la Panamericana Norte, es abierto a la lejanía de las Cordilleras, y en su vecindad hay varios edificios industriales, dispersos y distintos. Las leyes de urbanización ordenan una franja de 15 mts. en el frente del lote, destinada a jardines. Hemos respetado este ancho como jardín arbolado, esperando a que se reúnan en esto los vecinos.

 

Tangente a esta calle larga, de magnitud urbana y jardines nacientes, se levanta la obra. 

 

Nos parecía que en el lugar no se podía trabajar al abierto, porque finalmente el sitio no era con la lejanía, sino que con la proximidad de las industrias vecinas, y a veces con lo lejano. Entonces pensamos en el espacio de trabajo como un interior contenido ante los cerros, un interior que visitara al exterior en sus vistas. La obra se debería construir a la manera de la planta libre y el muro cortina, pero con una transparencia discontinua.

 

Se intercalan dos tecnologías al intervenir con placas de hormigón una estructura de muro cortina. Con cuatro módulos se consigue una melodía, y no un ritmo en la forma en que cada oficina mira al exterior. Este interior discontinuo consigue un exterior continuo, más que un volumen es una superficie, un solo manto.

 

Al ser esta construcción una faena de montaje, este proceso es el que trae los detalles. El reflejo de los vidrios desarma la masa del edificio. Las placas, en su desorden, se ven cada una y todas sostenidas, tienen otra levedad, no la de lo liviano.

 

La planta libre se adecua, abriendo un traspaso que le da forma y la mide.

 

Construida en la precisión de sus aristas, aparece la obra.

 

Las soluciones de montaje y ajuste se piensan para conseguir una LINEA y no un espesor de encuentro entre elementos. Se trazan tres franjas que establecen una proporción con el suelo: un zócalo de emplazamiento de 0,85m, una franja de 2,45m para el primer piso y otra de 3,20m para el segundo piso.

 

Se usan cuatro módulos de placas y paneles de vidrio: 250x50cm, 250x100cm, 320x50cm y 320x100cm.

 

Las placas de H.A. tienen un espesor de 12 cm, doble malla C192 y ángulos metálicos 60x60x5mm insertos en sus extremos,  los pesos de cada pieza son de 375, 750, 480 y 960 kg respectivamente y se manejan en obra con una grúa pluma de 7 ton, que las monta sobre un ángulo metálico 100x100x5mm que remata las losas del edificio y al que se sueldan los insertos metálicos incorporados en cada placa. El proceso de montaje de los elementos prefabricados duró cuatro días. Todas las líneas de encuentro, de 3 a 5 milímetros, se impermeabilizan con sello flexible para intemperie, cuidando la profundidad de la aplicación para conservar así la nitidez de la unión.