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ESCUELA MATILDE

DE SALAMANCA

Ubicación
Salamanca
, Región de Coquimbo, Chile

Área

372 m2

Año Construcción

2007
Colaboradores

Pamela Jarpa, Pía Mastrantonio

Fotografías

Marcos Mendizabal

El proyecto forma parte de una serie de intervenciones en escuelas públicas del valle del río Choapa, incorporando a construcciones existentes de ciclo básico, nuevas salas pre-escolares.

 

La idea general es pensar cada proyecto desde un exterior complejo y de encaje urbano hacia un interior absoluto y abstracto, propio de los alumnos que comienzan su educación escolar.

 

Se busca establecer un ámbito protegido para  los alumnos menores –que se  incorporan a comunidades escolares consolidadas-, que pongan en relación el interior de la sala de clases con el patio de juegos y el contexto donde se emplaza, tanto geográfico como urbano.

           

Escuela Matilde

 

El centro histórico de Salamanca, de fachada continua, ha ido perdiendo consistencia por los sucesivos terremotos que han producido daños en algunos edificios patrimoniales -finalmente demolidos-, dejando una sucesión de llenos y vacíos que no responden al orden compacto que da carácter al lugar.

 

El proyecto busca recuperar  la continuidad de  la  fachada, pero desde un encargo de programa discontinuo, con equivalencia entre exteriores e interiores.

 

La proporción de un terreno largo y las tres salas requeridas, no permitían construir la fachada enfrentada a la calle. Se piensa una continuidad dada por un muro, al que se adosan –intercalados- las salas y los patios para alcanzar el  mayor tamaño del terreno. Cambiando el modelo colonial de patios , moviéndolos hasta el final del terreno, con un orden paralelo a la calle y un recorrido largo que llega a las salas y que además sirve como espacio de transición hacia la escuela existente. Los niños están separados por edades: 4 y 5 años y comparten los patios diferenciándolos según la edad.

 

Este orden arrojado por las condiciones del terreno, replica el carácter urbano patrimonial, a la vez que responde, de modo convencional, al uso que el proyecto debe contener, con salas y patios contiguos y protegidos, hiladas por un recorrido ordenador y evidente.

La obra se piensa como un espacio mayor, partiendo de una gran envolvente, que reúne los programas interiores y exteriores en un solo tamaño arquitectónico, abarcando todo el terreno disponible.

 

Los espacios se orientan al sitio en base a una serie de substracciones en muros y losas, incorporando una mirada geométrica sobre el lugar. Así pues nos damos cuenta de una selección especifica de las vistas,  con  que  los  alumnos miden y contemplan la ciudad y la obra, vinculando en esta mirada campos abstractos de aprendizaje y paisaje contextual.