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EDIFICIO CONSISTORIAL DE

SALAMANCA

Ubicación
Salamanca, Región de Coquimbo, Chile

Área

4.400 m2

Año Construcción

2010

Colaboradores

Pamela Jarpa

Fotografías

Cristóbal Palma

La ciudad de Salamanca se emplaza en un valle agrícola interior, al comienzo de la cuenca del Río Choapa. Un paisaje de laderas verticales y áridas delimita una larga franja de cultivos.
Este proyecto inaugura una nueva altura para la ciudad, caracterizadas por construcciones bajas. Dicha altura se aleja de la proporción de una torre, entendiéndose desde el exterior a través de cinco pisos entendidos como un interior en relación al valle.

 

El sitio es contiguo a la Plaza de Armas. La primera intuición ha sido tomar el suelo público y desde éste pensar al edificio como parte de un conjunto urbano, relacionado a lo lejano y a los espacios públicos inmediatos.

El edificio se resuelve con un recorrido extendido, que va desde la vereda hasta una terraza en el último piso, a través de un vacío interior abierto al paisaje, en el que confluyen los distintos servicios municipales.

Dos estructuras independientes se distancian entre si y se fundan desde el suelo con medio piso de descalce. En esa distancia interior y conectando los suelos de ambas partes, se inserta un sistema de rampas complementado por dos escaleras, una en cada extremo, que sirven como atajos para los equipos de trabajo y el público.

Diariamente, este espacio conjunto recibe a una gran cantidad de gente. La complejidad programática converge ahí, consolidando el carácter público del edificio en la reunión que el recorrido interior propone para una comunidad que se conoce, en una ciudad de no más de doce mil habitantes. Todas las plantas libres dan a este espacio, se trabaja y se recibe al público de un modo cordial, se ve el paisaje lejano a través del tránsito distendido que el edificio ofrece a sus habitantes.
 

Los atributos físicos de este interior se activan para ventilar el lugar por convección (tomando aire en un patio subterráneo y sacándolo por arriba) e iluminar naturalmente con una linterna en la cúspide del recorrido y un muro vidriado orientado al norte, con un alero de 6 metros de ancho que regula la toma de luz en invierno y verano en la relación geométrica con el recorrido solar.

En este recorrido ascendente, desde el suelo urbano hasta el cuarto piso, se va desde los programas que reciben más público y que son más abiertos a la comunidad, hasta los de mayor intimidad e independencia.

En cada piso, los departamentos se distribuyen en la perpendicular al sentido largo del edificio. Desde los recibos de las rampas, con vista a la plaza, hay que atravesar una serie de capas para llegar a las oficinas interiores, desde donde se ve el río y la ladera norte del valle.

La construcción se piensa desde la distancia del lugar, que dificulta el acceso a ciertas tecnologías indispensables para un edificio de esta magnitud y complejidad. Se piensa el diseño como un conjunto de piezas que se montan a las dos estructuras principales, compuestas por marcos rígidos y muros hechos en obra y que funcionan en forma conjunta. Los elementos que se traen, aparte de las piezas industriales típicas, van desde las rampas y escaleras -que tienen uniones deslizantes- pasando por todos los paneles de vidrio par y las piezas de madera de cielos falsos, hasta las placas de hormigón prefabricado que forman el perímetro del edificio, éstas fueron montadas en 25 días y contemplan conexiones metálicas flexibles, insistiendo siempre en pensar las uniones como juntas que asumen distintos movimientos.