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CASA

EN LAS PALMAS DE OCOA

Ubicación
Las Palmas de Ocoa, Región de Valparaíso, Chile

Área

125 m2

Año Construcción

2000

Fotografías

Mario Carreño

El encargo es una casa de fin de semana. A dos horas de la vivienda de residencia del cliente y contigua al parque nacional La Campana.

 

Este parque debe su nombre al cerro La Campana, lugar tradicional de exploración botánica y geológica. Es una zona montañosa interior que separa dos valles agrícolas de una cierta densidad rural, próximos a la región metropolitana. Uno de estos valles, el del río Aconcagua –desde el cual se accede a la casa-, conecta la cordillera de Los Andes al mar con el tránsito de las aguas y desde la cumbre de La Campana  se ve el tamaño del valle, el ancho de Chile, con un golpe de vista.

 

El presupuesto para la construcción no debía exceder los costos de una casa prefabricada de catálogo, un tipo constructivo de implante recurrente en el paisaje chileno. Comenzamos pensando el proyecto en los mismos términos que las casas prefabricadas proponen, como una faena medida de ocupación de terreno. La primera operación del proyecto es definir un lugar de asentamiento coincidente con los bordes de la casa  ya que los recursos se ocupan para levantar un tamaño ceñido al programa solicitado y se deja al sitio como un suelo de exploración. El problema a resolver luego es la articulación espacial del volumen en el sitio y el valle, para no introducir una casa como objeto repetible –el caso de las tipologías de prefabricación-, sino una casa como campo de habitabilidad ligado a un sitio en particular y su paisaje agreste.

 

Dentro del cordón de montañas, el pequeño valle donde se emplaza la casa es una hoya interior que cuenta con un microclima de secano. El invierno es de poca lluvia, no más de 400 mm al año, y bastantes días de sol y el verano es seco con calores de 30 a 35ºC. La casa se ubica en un fondo de quebrada, donde se da un bosque bajo de follaje denso desde el que asoman palmas chilenas -las de crecimiento más austral del mundo-, que llegan a tener quince metros de altura. El proyecto se piensa en dos niveles, en el primero, el de suelo, se habita la densidad del bosque como un interior, en el segundo, rasante a la copa de los árboles, se queda en flotación sobre el fondo del valle, aparecen las palmas y los cerros lejanos. De esta manera la casa propone una relación entre dos tamaños, el de la mirada botánica y aquel de la mirada geográfica.

 

La casa construye una planta baja abierta como suelo de ocupación que deja dos terrazas -separadas por una caja de hormigón que contiene los servicios- desde las que se accede al terreno rocoso del sitio, el que además de su irregularidad al paso tiene diversas especies vegetales espinosas -árboles, arbustos y cactus-, que tienen un grado de agresión al cuerpo. Este suelo plano y liso introduce una habitabilidad serena para un sitio con una topografía de habitabilidad que podríamos llamar activa. Sobre este plano abstracto se emplaza el volumen de recintos, que arroja una sombra que se agradece en verano y protege de la lluvia en invierno.

 

Una fundación de cimiento corrido contiene al plano de cemento afinado de la planta baja, la estructura principal de la casa son seis marcos metálicos en forma de H que se amarran con dos diagonales a la caja de servicios, de hormigón armado. El envigado del segundo piso tiene un forro de madera terciada en la cara inferior, que constituye una membrana arriostrante y conforma el plano de cielo para el primer nivel. La estructura de tabiques en el segundo piso es de pino radiata tratado y los forros interiores y exteriores son de pino oregón. La construcción se ha hecho con sistemas y materiales convencionales, de esta manera hemos querido acompañar la tradición de construcción ligera en este tipo de programa y paisaje, proponiendo una espacialidad y uso relacionado a un sitio particular.